Cabaret Voltaire publica "El Potomak", primera novela de Jean Cocteau de 1919, todavía inédita en castellano.
"El Potomak" es un verdadero experimento transgresor y significó su nacimiento como escritor. Cocteau nos ofrece un montaje de textos, acompañados por un centenar de dibujos de trazos sorprendentes y de inspiración cubista.
En esta particular novela gráfica Cocteau nos presenta una obra poblada de seres fabulosos, enigmáticos e irreales, algunos de los cuales de una crueldad aterradora: los sanguinarios y voraces Eugènes que devoran a una ingenua y aburguesada pareja de recién casados, los Mortimer; el cocodrilo que “se come a mordiscos a Odilia”, en un poema declamado por la Faringe, otra criatura extraña; el Minotauro que invita a Teseo a visitarle y a hacerle compañía; y, por supuesto, el Potomak, ese enigmático monstruo que vive en un acuario situado en los sótanos de la iglesia de La Madeleine.
Mohamed Chukri (Nador, 1935-Rabat, 2003) fue un personaje más que curioso que escribió en árabe, pese a que por haber nacido en El Rif hablaba español y francés. Bohemio y un tanto escritor maldito del mundo islámico, Chukri -se lo veía bebiendo en los bares de Tánger muchas noches- mezclaba muy bien las dos tradiciones en que se formó, la islámica y la occidental, aprendida en el mítico Tánger Internacional, que es el tema de fondo, en más de un modo, de este libro de recuerdos y de reflexiones de Chukri sobre Paul Bowles (el último mito de esa perdida ciudad internacional, en la que murió) aunque también dedique un buen espacio al carácter, anécdotas y maldiciones que acompañaron la vida, a la postre trágica, de la mujer de Paul, Jane Bowles que (a quienes la conocieron) no sólo les parecía también una gran escritora, sino mucho más sugestiva que el siempre un tanto frígido Paul...
En principio hay una crítica a ese mundo similar a la que hace Juan Goytisolo:El brillo de Genet, de Borroughs, de los Bowles, de Tennessee Williams, de Ginsberg o de Capote -entre muchos más- ocultaba al pueblo marroquí, colonizado y empobrecido y que (según esta teoría) interesaba poco a los glamurosos visitantes... Es difícil decir que no les interesaba el mundo marroquí, cuando Bowles (desde 1949) se quedó allí prácticamente toda su vida. Recogió el folklore musical marroquí que podría haberse perdido y procuró transmitir los relatos orales (tan árabes) de sus amigos Mrabet o Charhadi. Lo que sólo se insinúa -y el caso de Bowles no fue el más típico- es que el interés de los visitantes por el mundo marroquí se limitaba a cierto exotismo que les gustaba y a la facilidad del turismo sexual masculino que allí encontraban. El Islam lo prohibía pero, en aquellos tiempos más tolerantes, se hacía la vista gorda. Es natural, hasta cierto punto, que en el ameno libro de Chukri, no falto de alguna acidez, se mueve entre dos aguas: la fascinación y el desdén. La atracción por ese Bowles que al final hizo de Tánger su castillo aunque no lo amara (no es tan seguro) y el desdén por aquel mundo refulgente -en el que también estaba Jane y la mora Cherifa- que quería el “color local” y el sexo, pero nunca el fondo de la cultura marroquí. Tampoco a Paul parece aplicable por entero este desinterés (que Chukri argumenta) pero sí desde luego a escritores como Capote, Williams o el mismo Burroughs, que buscaron la permisividad de la ciudad con la droga y con la homosexualidad masculina. Les interesaron los chicos marroquíes más que la cultura de Marruecos. Pero ¿también a Bowles? ¿O lo compaginó con cierta rara sabiduría que su frialdad ocultaba? Es verdad que Chukri es ambivalente con Bowles, rechaza al icono de la vieja sociedad internacional, al que adoraba, y salva al escritor y al hombre que estimó sin entenderlo. Quizá ninguno entendió por entero al otro, aunque hubiera tanta cercanía. Bowles viene a ser la rica contradicción del Tánger internacional, una suerte de país que nunca existió, un lugar en Marruecos que no era del todo Marruecos, pero tampoco España ni Francia ni Londres ni Nueva York... Luz y sombra: fulgor.
ver artículo
Cabaret Voltaire publica "El pan a secas" la mítica novela de Mohamed Chukri en la versión revisada por el autor y en una nueva traducción del árabe, que ofrece el libro en toda su crudeza, libre de matizaciones.
La crudeza y audacia literaria de esta novela autobiográfica consagró a Mohamed Chukri como una de las voces imprescindibles de la literatura magrebí contemporánea. Una obra de culto, prohibida durante casi dos décadas en los países árabes.
Es época de hambre en el Rif. Una familia deja su casa y emprende el éxodo hacia Tánger en busca de una vida mejor. Pero la crueldad de un padre violento obliga al pequeño Mohamed a huir de casa. Es el camino del aprendizaje. Sufre el hambre, el miedo y la violencia en las duras calles de Tánger y Tetuán. En las noches pasadas bajo las estrellas, probará el sabor del sexo y la amargura de la prisión. Una geografía de miseria en donde crecer es descubrir el dolor, la injusticia y la compasión.
Cabaret Voltaire publica "Barrio perdido" de Patrick Modiano, una de las grandes novelas del autor publicada por Gallimard en Francia y aún inédita en castellano.
Un domingo de julio, Ambrose Guise, escritor de novelas policíacas, regresa a París tras veinte años de ausencia para encontrarse con su editor japonés. Pronto surgen el París de su memoria, los misterios de su pasado y su verdadera identidad: Jean Dekker. Barrio perdido nos adentra en una ciudad crepuscular, llena de lugares y personajes extraños: el apartamento de Carmen Blin frente a la Place de l’Alma, los archivos que dejó Daniel de Rocroy, las codificadas conversaciones con Ghita Wattier… Barrio perdido es el Dekker que desapareció después de un crimen sin resolver.



