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Tras El sabbat, Maurice Sachs confiesa en La cacería el tramo final y más abyecto de su vida. Ahora se presenta, por [...]

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#61
Maurice Sachs
La cacería

ISBN 978-84-944434-6-6

PVP 18.95€

224 páginas

La cacería

En este relato descarnado Maurice Sachs narra sus años en el París de la Ocupación con la aspereza acostumbrada y sin importarle el qué dirán acerca de su vileza y de la refinada criminalidad de muchos de sus actos. En 1949, Gaston Gallimard, que tanto había renegado de Sachs, publicó La cacería, al aroma del éxito que venían cosechando los títulos póstumos del satánico autor. La cacería se ha venido considerando como una continuación de El sabbat, es decir, la autobiografía en estado puro, la memoria considerada como una de las Bellas Artes. Sachs consiguió escandalizar de nuevo, mostrándose como un personaje malsano, como un exquisito y siniestro escritor. Completan estas memorias las cartas que Sachs envió al final de su vida al filósofo Yvon Belaval desde el campo de trabajo de Hamburgo.

Cuanto más se ahonda en la personalidad y en la obra de Maurice Sachs más se llega a la náusea y al horror. Cuanto más se penetra en Sachs más se profundiza en las miserias del ser humano. Sin embargo, hay dos aspectos de su producción literaria que son lo bastante sólidos para matizar todo lo demás. Se trata, por este orden, de su prosa, poseedora de un brillo demoledor, y segundo, de su cruda franqueza, en una época, la de los años veinte, treinta y cuarenta del pasado siglo, en que pocos autores se enfrentaron a sí mismos, y en ocasiones contra sí mismos, con tantísimo descaro y desparpajo. (Alfredo Taján)

Nacido Maurice Ettinghaussen (París, 1906 - Neumünster, 1945), de padre de origen alsaciano y madre judía, Sachs, vivió de manera intensa y amoral el periodo europeo de entreguerras en los ambientes bohemios y artísticos de la capital francesa. Aficionado sin mesura al lujo y al placer, tuvo que huir continuamente de sus acreedores hasta convertirse en un pícaro que frecuentó tanto los ambientes delictivos como la amistad de intelectuales, escritores y artistas como Jacques Maritain, André Gide, Jean Cocteau, Max Jacob, Picasso o Coco Chanel. De entre sus obras literarias destacan sus memorias El sabbat que tras su publicación póstuma se convirtieron en un éxito de ventas. Seductor, culto y enormemente divertido, acabó convirtiéndose en un individuo poco de fiar que engañó a casi todos sus amigos y terminó colaborando con los nazis como un vil delator. Esa abyección final no le evitó que un oficial germano lo matara de un tiro en la cabeza y fuera enterrado de manera anónima junto a una cuneta en suelo alemán. (Carlos Bravo Suárez)

TRADUCCIÓN

Lola Bermúdez Medina

Catedrática de Filología Francesa en la Universidad de Cádiz. Se interesa por la literatura francesa de finales del s. XIX y por las relaciones entre la literatura y la pintura. Ha traducido, entre otros, a Gustave Flaubert, Marguerite Duras, Francis Carco, Jean Lorrain.

Introducción de Alfredo Taján (Rosario, Argentina, 1960). Poeta, músico, narrador, crítico de arte y presidente de la Asociación de estudios Jean Cocteau. Ha publicado, entre otros, los poemarios Náufrago ilustrado (1992) y Nueva usura (2014). Con El salvaje de Borneo fue premio Juan March en 1993; en 1996 recibió el premio café Gijón por la novela El pasajero y, en 2010, premio Ciudad de Salamanca con Pez espada.