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Cabaret Voltaire publica No he salido de mi noche, emocionante relato de Annie Ernaux sobre la enfermedad de Alzheimer sufrida por su [...]

Cabaret Voltaire publica Canción dulce de Leila Slimani, novela ganadora del último premio Goncourt. Con 450.000 ejemplares vendidos [...]


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Cabaret Voltaire publica No he salido de mi noche, emocionante relato de Annie Ernaux sobre la enfermedad de Alzheimer sufrida por su madre.

«Mi madre sufrió la enfermedad de Alzheimer a principios de los años 80. Finalmente tuve que ingresarla en una residencia de ancianos. Siempre que volvía de mis visitas, necesitaba escribir sobre ella, sobre su cuerpo, sus palabras, el lugar donde se encontraba. No sabía que aquel periodo me conduciría hacia su muerte, en 1986.»

«No he salido de mi noche» son las últimas palabras escritas por la madre de Annie Ernaux. Contienen todo el dolor de una mujer en el comienzo de su enfermedad y simbolizan el largo y doloroso trayecto que se anuncia para el enfermo de Alzheimer y su familia.

«Al hacer públicas estas páginas, las revelo tal y como fueron escritas, fruto del estupor y el trastorno que entonces sentía yo. No he querido modificar nada al transcribir aquellos momentos en que me quedaba junto a ella, fuera del tiempo, de todo pensamiento. Había dejado de ser la mujer que había conocido, que velaba por mi vida, y sin embargo, bajo ese rostro inhumano, por su voz, sus gestos, su risa, era mi madre, más que nunca.»

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Cabaret Voltaire publica Canción dulce de Leila Slimani, novela ganadora del último premio Goncourt. Con 450.000 ejemplares vendidos hasta el momento en Francia, Canción dulce se ha convertido en la novela, escrita en lengua francesa, más leída en el país vecino el año pasado.

Myriam, madre de dos niños, decide reemprender su actividad laboral en un bufete de abogados a pesar de las reticencias de su marido. Tras un minucioso proceso de selección para encontrar una niñera, se deciden por Louise, que rápidamente conquista el corazón de los niños y se convierte en una figura imprescindible en el hogar. Pero poco a poco la trampa de la interdependencia va a convertirse en un drama.

Con un estilo directo, incisivo y tenebroso en ocasiones, Leila Slimani despliega un inquietante thriller donde, a través de los personajes, se nos revelan los problemas de la sociedad actual, con su concepción del amor y de la educación, del sometimiento y del dinero, de los prejuicios de clase y culturales.

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Eva Cantón / El Periódico

La escritora y periodista francomarroquí Leila Slimani (Rabat, 1981) ha logrado este jueves el premio Goncourt, el más relevante de las letras francesas, con su segunda novela, ‘Chanson douce’ -editada por Gallimard y que en España publicará en febrero Cabaret Voltaire-, una narración sobre la inquietante deriva de una niñera asesina. Se trata de una obra audaz que disecciona las ambigüedades de la compleja relación que une a unos padres de buena familia con la persona que cuida de sus hijos.

Sonriente a su llegada al restaurante Drouant, donde se reúnen los diez miembros del jurado encargado de pronunciar el fallo, Slimani ha dedicado el galardón a sus padres, que le han transmitido, ha dicho, “el amor por la literatura y la libertad”.

Su padre falleció hace diez años y su madre, movida por el presentimiento de que su hija se haría con el premio, cogió un avión a las 4 de la madrugada para viajar a París desde Marruecos. “Estoy muy contenta, muy emocionada por recibir un premio tan prestigioso”, ha comentado rodeada de cámaras.

Además de cautivar al jurado, el relato de Slimani ha sido bien acogido por la crítica y se sitúa ya en el décimo puesto de las obras más vendidas. La joven escritora aparecía en todas las quinielas como favorita frente a los otros tres finalistas que competían por el Goncourt: Catherine Cusset, Régis Jauffret y Gaël Fraye.

Tras haber sorprendido hace dos años con 'Dans le jardín de l’ogre’ (En el jardín del ogro), el periplo de una burguesa adicta al sexo que será llevada próximamente al cine, Slimani explora en ‘Chanson douce’ las contradicciones de la sociedad actual con un relato implacable sobre las relaciones de dominación. Construido como un 'thriller', la novela ofrece también una clave de lectura sobre la lucha de clases.

“El estilo seco y cortante de Leila Slimani, en el que se deslizan brillos de poesía tenebrosa, impone desde las primeras páginas un suspense cautivador”, ha señalado Gallimard. La autora trabaja ahora en su tercera novela pero no ha querido desvelar el tema. “No lo diré porque soy muy supersticiosa”, ha confesado.

Si la idea de ‘Dans le jardín de l’ogre’ le surgió a Slimani mientras criaba su bebé viendo las noticias del sórdido ‘affaire’ protagonizado por el exdirector del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss Kahn, la obra premiada nació de un suceso ocurrido en Nueva York en el 2012, el de una niñera que intentó quitarse la vida tras cometer un doble infanticidio.

“Es una novelista de gran talento que logra contar sus historias con enorme pudor y eficacia”, ha comentado a EL PERIÓDICO el escritor marroquí, miembro del jurado y premio Goncourt 1987 Tahar Ben Jelloun, satisfecho de pasar el testigo a una compatriota.

Slimani se convierte, además, en una de las once mujeres que integran el palmarés del que forman parte Simone de Beauvoir, Marguerite Duras o Lydie Salvaire, escritora de origen catalán premiada en el 2014 por ‘No llorar’. En el 2015, el Goncourt fue para el autor residente en Barcelona Mathias Enard por ‘Brujula’. Dotado con la cantidad simbólica de 10 euros, el galardón suele traducirse en un gran éxito de ventas.

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Tras El sabbat, Maurice Sachs confiesa en La cacería el tramo final y más abyecto de su vida. Ahora se presenta, por primera vez, en castellano, con introducción de Alfredo Taján y traducción de Lola Bermúdez Medina. 

En este relato descarnado Maurice Sachs narra sus años en el París de la Ocupación con la aspereza acostumbrada y sin importarle el qué dirán acerca de su vileza y de la refinada criminalidad de muchos de sus actos. En 1949, Gaston Gallimard, que tanto había renegado de Sachs, publicó La cacería, al aroma del éxito que venían cosechando los títulos póstumos del satánico autor. La cacería se ha venido considerando como una continuación de El sabbat, es decir, la autobiografía en estado puro, la memoria considerada como una de las Bellas Artes. Sachs consiguió escandalizar de nuevo, mostrándose como un personaje malsano, como un exquisito y siniestro escritor. Completan estas memorias las cartas que Sachs envió al final de su vida al filósofo Yvon Belaval desde el campo de trabajo de Hamburgo.

Cuanto más se ahonda en la personalidad y en la obra de Maurice Sachs más se llega a la náusea y al horror. Cuanto más se penetra en Sachs más se profundiza en las miserias del ser humano. Sin embargo, hay dos aspectos de su producción literaria que son lo bastante sólidos para matizar todo lo demás. Se trata, por este orden, de su prosa, poseedora de un brillo demoledor, y segundo, de su cruda franqueza, en una época, la de los años veinte, treinta y cuarenta del pasado siglo, en que pocos autores se enfrentaron a sí mismos, y en ocasiones contra sí mismos, con tantísimo descaro y desparpajo. (Alfredo Taján)